La personalidad y el desarrollo espiritual



La personalidad de una persona no se define solo en función de su biotipo, sino también en función de su karma. El karma de otras vidas establece samskaras, tendencias o actitudes profundamente arraigadas en la consciencia. Estos samskaras forman parte de la personalidad y determinan en un nivel interno cómo vamos a reaccionar ante una situación. Los samskaras existen para asegurar que cada uno de nosotros pueda crear las circunstancias de vida que nos permitan aprender las lecciones del karma.


Para poder identificar los samskaras de nuestra personalidad es muy importante el autoconocimiento y además, en Ayurveda, contamos con herramientas de la Psicología y la Astrología Védica, que nos permiten aprender y sanar a un nivel más profundo.


La Psicología Ayurveda utiliza el lenguaje de las gunas para entender nuestra naturaleza espiritual y para determinar el estado de la consciencia, el cual se refleja en la mente. Las gunas se pueden entender como energías primarias de la Naturaleza y que también están presentes en la mente humana. Estas tres energías: sattva, rajas y tamas son el medio a través del cual se manifiesta la creación, la mantención y la destrucción; y nos proporcionan la energía sutil necesaria para expandir nuestra mente en sabiduría.


Las gunas actúan a través de la Inteligencia Cósmica y determinan nuestro crecimiento espiritual. La guna dominante en una persona es el reflejo de la evolución de su alma, a medida que sale de la ignorancia al conocimiento y de la consciencia a la trascendencia.

Las tres gunas:


Sattva: cualidad de la inteligencia, la bondad y la virtud. Proporciona armonía, equilibrio y estabilidad. Es el principio de la claridad, la sabiduría y la paz. Genera amor, alegría y felicidad de forma duradera.


Las personas con una mente sátvica irradian paz y manifiestan las más altas virtudes humanas. Son desapegadas del mundo físico, no se quedan atrapadas en historias o dramas y prefieren disfrutar la vida con alegría y optimismo.


Como sattva es un estado de trascendencia mental, las personas sátvicas no reprimen sus emociones, ni tampoco se restringen de las distracciones del mundo material, pues gracias a su claridad mental no se dejan embriagar por emociones de ira, tristeza, miedo u odio; solo hay amor incondicional y confianza absoluta. No hay juicios, los conceptos de bien o mal, correcto o incorrecto no existen. Una persona sátvica está inmersa en la perfección de la Creación.


Rajas: cualidad de cambio, actividad, pasión y turbulencia. Provoca desequilibrio. Es la acción de siempre querer cumplir un objetivo externo. A corto plazo brinda placer pero su inestabilidad también causa dolor y sufrimiento. Rajas es la charla interna acerca de todos los dramas que suceden en nuestra vida, incluyendo el desafío de enfrentar nuestras propias emociones.


Las personas con una mente rajásica buscan satisfacción en el mundo externo, a través de la comodidad y el lujo, y a través de la aprobación por parte de otras personas; esto los puede llevar a ser obstinados, egoístas y manipuladores.


Como Rajas es un estado de desconexión con la Fuente, las personas rajásicas se encuentran atadas a emociones y dramas del mundo material. En general estas personas suelen ser muy conscientes; sin embargo, su proceso a menudo es doloroso, ya que conocer el contenido de la consciencia implica a verse a sí mismo (ego) y muchas veces lo que se ve no siempre es agradable. Por esta razón muchas personas rajásicas son infelices, están atrapadas en el drama de la superación personal y pueden padecer problemas físicos y psicológicos. Las personas rajásicas son muy emocionales, pueden expresar sus emociones a través de la escritura o el discurso. O bien, pueden ser menos evolucionadas y explosivas, expresando sus emociones a través de gritos o golpeando cosas.


Tamas: Cualidad opaca, inerte sustanciosa y pesada. Produce decaimiento y desintegración. Es el principio de la falta de consciencia (oscuridad). Genera ignorancia e ilusión. Provoca insensibilidad, materialismo e inconsciencia. En este estado la mente es torpe e ignorante de su conexión con la Fuente. Hay poco o casi nada de autoconsciencia, autoinvestigación o pensamientos profundos. Las emociones que salen a la superficie a menudo son las más oscuras de la naturaleza humana.


Las personas con una mente tamásica ven la vida de una manera muy simplificada, con líneas claras y rígidas entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto; y puntos de vista demasiado extremistas. Bajo estrés o ante un trauma, estas personas manifiestan emociones oscuras, que las pueden llevar a tener comportamientos autodestructivos o a dañar a otras personas. A simple vista pueden parecer felices y estar en paz consigo mismas y con la vida, ya que manejan un concepto muy simplista. También pueden lucir más sanos de lo que uno podría imaginar. Normalmente no expresan sus emociones, sentimientos o pensamientos, reprimiéndolas hasta que explotan; o pueden llegar a padecer enfermedades graves como en el cáncer.


Cuando las energías de rajas y tamas predominan en la mente, las personas solo buscan conseguir metas avariciosas, sin escatimar en recursos; culpan a los demás de sus males y esperan que alguien más los sane.


Es muy importante mencionar que las relaciones afectivas también tienen un gran impacto en nuestra mente y consciencia. La mente es muy susceptible a la energía de las gunas que predominan en la mente de las personas con las que nos relacionamos a nivel afectivo (chakra corazón).


Si queremos aprender a equilibrar estas energías en la mente, lo principal es cultivar sattva. Ayurveda nos recomienda que para sanar cualquier trastorno mental o físico es fundamental llevar un estilo de vida sátvico, que incluya: hábitos virtuosos y compasivos, meditación, alimentación consciente, descanso y vivir de acuerdo a los ritmos de la Naturaleza.


Todas las personas tenemos, en cierto modo, una mente tamásica, rajásica o sátvica durante el transcurso del día y de la vida. Por ejemplo, cuando recién despertamos en la mañana o cuando nos da sueño por la tarde predomina tamas; al igual que en cualquier estado de opacidad mental, fragilidad emocional o depresión. Rajas predomina cuando nos sentimos agitados, perturbados, activos o extrovertidos; como cuando estamos muy ocupados trabajando con personas o en proyectos. Finalmente, sattva predomina cuando sentimos paz, tranquilidad y dicha; y cuando logramos meditar de forma natural.

  • La mente sátvica es tranquila, amable, reflexiva y está siempre alerta.

  • La mente rajásica siempre está en busca de diversión y se mantiene activa invariablemente.

  • La mente tamásica es apagada y letárgica.

Cómo cultivar sattva

  1. Pasar más tiempo en la Naturaleza.

  2. Meditar.

  3. Practicar Yoga.

  4. Evitar la influencia de los medios de comunicación.

  5. Reducir el tiempo de uso de los aparatos tecnológicos.

  6. Consumir una dieta sátvica (vegetariana/vegana).

  7. Tener un buen descanso (acostarse temprano).


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